Los pequeños gastos diarios pueden afectar significativamente tu presupuesto a fin de mes. En una nueva nota de Saber Suma, te explicamos qué son los gastos hormiga, cómo reconocerlos y estrategias efectivas para controlarlos, ayudándote a ahorrar para tus metas financieras.
En el ámbito de la educación financiera, es fundamental comprender que no todos los desembolsos diarios son inofensivos. Los gastos hormiga son esos pequeños gastos que, a primera vista, parecen insignificantes, pero que al acumularse pueden representar una parte considerable de tu presupuesto. Según cifras del Informe de Endeudamiento de la CMF, el 16,5% de los deudores en Chile tiene una alta carga financiera, evidenciando cómo estos pequeños gastos pueden contribuir al sobreendeudamiento.
Los gastos hormiga se refieren a compras y desembolsos cotidianos que realizamos de manera casi automática y sin planificar. Aunque individualmente tienen un costo bajo, al sumarse a lo largo del mes pueden erosionar tu capacidad de ahorro y afectar tu salud financiera.
Estos gastos son compras cotidianas, aparentemente insignificantes, que se repiten una y otra vez sin planificación. Por ejemplo, un café de $3.000 CLP cada mañana parece inofensivo, pero al mes suma $60.000 CLP, y al año, $720.000 CLP. Con ese monto, podrías pagar un curso de especialización, un viaje o incluso iniciar un fondo de emergencia.
Identificar tus gastos es el primer paso para controlarlos. Una estrategia efectiva es llevar un registro detallado de tus consumos diarios, por pequeño que sea, te ayudará a visualizar cuánto estás destinando a estos "gastos invisibles" y a tomar decisiones más informadas sobre qué reducir o eliminar. Entre los más comunes se encuentran:
Transporte innecesario: Optar por alguna app de transporte por sobre el autobús o metro de tu ciudad para trayectos cortos, se transforma en otro gasto evitable que, sin darte cuenta, puede acumular grandes sumas de dinero.
Compras impulsivas: Aquellas adquisiciones en tiendas de conveniencia o en línea, que no estaban planificadas y no son esenciales para tu vida.
Una vez que hayas identificado estos gastos, el siguiente paso es establecer un presupuesto específico para ellos. Aquí algunas estrategias prácticas:
Además de los gastos hormiga, existen otros dos tipos de fugas financieras que debes vigilar:
Gastos fantasmas: Son suscripciones u otros servicios que pagas sin darle un uso realmente, lo cual hace que pase desapercibido, pero que cuente cada fin de mes. Revisa tus estados de cuenta y cancela lo que no necesites.
Gastos vampiro: Pequeños aumentos en servicios básicos que pasan desapercibidos. Por ejemplo, si tu cuenta de luz subió sin haber hecho un consumo mayor, es posible que haya algún error con tu medidor. Algo que se puede replicar en cualquiera de los servicios básicos que ocupamos.
Reducir los gastos hormiga te permite liberar recursos que pueden ser destinados a inversiones o ahorros con rentabilidad. Por ejemplo, el dinero que ahorres puede ser invertido en depósitos a plazo, fondos mutuos o incluso ETFs, según tu perfil de inversión. Este enfoque no solo mejora tu capacidad de ahorro, sino que también te acerca a alcanzar tus metas financieras a largo plazo.
Adoptar una actitud proactiva hacia el control de los gastos hormiga puede marcar una gran diferencia en tus finanzas personales. Identifícalos, ajusta tus hábitos y utiliza esos ahorros para invertir en tus metas y en un futuro más próspero.