El pago de contribuciones es un impuesto patrimonial que deben cumplir los dueños de bienes raíces en Chile. En una nueva nota de Saber Suma te explicamos de forma sencilla cómo están conformados, quiénes deben pagarlas, en qué se destinan los fondos y otros detalles cruciales para comprender su funcionamiento.
El pago de contribuciones es un impuesto que grava el avalúo fiscal de las propiedades, tanto urbanas como rurales, destinado a financiar diversas necesidades y proyectos municipales. Según la legislación vigente (Ley N° 17.235), todos los propietarios de bienes raíces, incluyendo casas, departamentos, estacionamientos, bodegas y terrenos agrícolas, deben cumplir con esta obligación, distribuyéndose en cuatro cuotas semestrales.
Las contribuciones, también conocidas como impuesto territorial, son un tributo que se aplica sobre el avalúo fiscal de los bienes raíces. Esto significa que el monto a pagar se calcula según el valor oficial de la propiedad, que es determinado anualmente por el Servicio de Impuestos Internos (SII). Todos los propietarios de propiedades no agrícolas, ya sean residenciales o comerciales, están obligados a pagar este impuesto. Además, también se aplica a las propiedades rurales destinadas a la agricultura.
El dinero que se recauda a través del pago de contribuciones es fundamental para el financiamiento municipal. Aproximadamente el 60% de estos recursos se destina al Fondo Común Municipal (FCM), mientras mientras que el 40% restante de la recaudación queda en los municipios donde se generan el impuesto. Estos fondos se utilizan para financiar servicios y proyectos esenciales, como:
La redistribución permite que los municipios inviertan en mejoras que directamente benefician la calidad de vida de sus habitantes.
El pago de este avalúo se organiza en cuatro cuotas a lo largo del año:
El trámite se puede realizar de forma online a través del sitio web del SII o de la Tesorería General de la República (TGR), o también de manera presencial en las oficinas de ambas entidades.
Para aliviar la carga tributaria de ciertos propietarios y reconocer el valor social de algunos bienes, la legislación chilena contempla diversas exenciones totales o parciales en el pago del impuesto territorial. A continuación, se presentan las principales alternativas de exención:
Estas alternativas permiten a los propietarios que cumplen con los criterios establecidos solicitar la exención o rebaja del impuesto territorial. Para hacerlo, deben acudir a las oficinas del Servicio de Impuestos Internos (SII) o a la municipalidad correspondiente, aportando la documentación requerida que respalde la situación de exención.
El cálculo de las contribuciones se basa en el avalúo fiscal de la propiedad y se compone de tres elementos principales: la contribución neta y dos sobretasas. La contribución neta es el porcentaje aplicado al avalúo fiscal, y a esta suma se le añaden las sobretasas, como la sobretasa fiscal del 0,025% y, en ciertos casos, la sobretasa aplicada a sitios no edificados o propiedades abandonadas. La fórmula general es:
El SII publica las tasas y el detalle de estos cálculos anualmente, permitiendo a los propietarios anticipar el valor que deberán abonar. Puedes ver mayor detalle en su última guía especializada sobre el cálculo de contribuciones.
No cumplir con el pago de las contribuciones tiene serias implicancias. Si te retrasas, se aplicarán intereses y multas reajustables según el valor del IPC. En casos extremos, si no se efectúa el pago durante un año completo, la TGR puede iniciar un proceso judicial que conlleve el embargo y eventual remate del inmueble, lo que afectará directamente tu patrimonio.